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Lluvias en Valencia: el material que conviene tener en la nave antes de que caiga
En Valencia llueve poco, pero cuando llueve, llueve mucho y en pocas horas. Lo que decide cómo sale la nave de un episodio así se hace días antes, con tiempo seco y el material a mano.
Quien lleva tiempo con una nave en el área de Valencia conoce el patrón: meses sin una gota y, de pronto, en otoño, una tormenta que descarga en una tarde lo que no ha caído en medio año. El problema casi nunca es la lluvia en sí. Es la chapa que ya tenía un tornillo flojo, la junta que llevaba dos veranos cuarteándose al sol o el palet de material que alguien dejó pegado a la puerta.
Todo eso se arregla con tiempo seco. Cuando ya está lloviendo, no se puede sellar bien, no se puede subir a la cubierta con seguridad y, si hace falta material, llega tarde. Por eso este artículo va de lo que conviene revisar y tener preparado antes, no de qué hacer con el agua dentro.
Una advertencia antes de empezar: si hay aviso de lluvias intensas de verdad, lo primero son las personas. Nada de lo que hay en una nave justifica subir a una cubierta mojada o quedarse dentro con el agua entrando. Lo que sigue es para hacerlo con calma, semanas o días antes.
La cubierta y los canalones, lo primero
La mayoría de las goteras de nave nacen en tres sitios: los tornillos de fijación de la chapa, los solapes entre chapas y los remates (cumbreras, encuentros con muros, lucernarios y chimeneas). Los tornillos de cubierta llevan una arandela con junta que, con los años y el sol, se endurece y deja de cerrar. Un tornillo con la arandela cuarteada es una gotera esperando su día. Cambiarlo por un tornillo de cubierta nuevo, con su arandela estanca, es barato y rápido si se hace a tiempo.
En los solapes y remates, lo que suele fallar es el sellado. Para juntas de chapa y encuentros que se mueven con los cambios de temperatura se usan selladores de poliuretano o de polímero MS, que aguantan ese movimiento y se pueden pintar. La silicona acética, la de olor a vinagre, conviene dejarla lejos de la chapa: al curar desprende ácido y puede atacar algunos metales. Si se usa silicona en exterior, que sea neutra.
Y los canalones. Un canalón atascado con hojas, polvo y restos de obra desborda hacia dentro de la nave antes de que la cubierta tenga ningún problema. Limpiarlos y comprobar que las bajantes tragan es la tarea más rentable de toda la lista.
Juntas, pasos de instalaciones y puertas
La segunda vía de entrada son los huecos: pasos de tubos y cables por muros y cubierta, marcos de puertas y ventanas, y juntas entre paneles. Aquí hay un error muy extendido: rellenar con espuma de poliuretano y darlo por terminado. La espuma rellena y aísla muy bien, pero no está pensada para quedar expuesta: con el sol se degrada, se vuelve quebradiza y acaba dejando pasar el agua. Lo correcto es cortar el sobrante una vez curada y cubrirla con un sellador o con el remate que corresponda.
Otro detalle que marca la diferencia: los selladores agarran mal sobre una superficie sucia, con polvo o mojada. Algunos toleran algo de humedad, pero ninguno hace milagros sobre chapa encharcada. Sellar el día antes de la tormenta, con la cubierta húmeda de rocío y a la carrera, suele ser trabajo perdido. Por eso esto se hace con días de margen.
Lo que está en el suelo
Cuando entra agua en una nave, lo que más dinero cuesta no suele ser la reparación, sino lo que se moja: cajas de cartón, material eléctrico, consumibles que no aguantan la humedad, documentación. La regla es sencilla: lo que no puede mojarse no vive en el suelo, y menos cerca de puertas, rejillas o del punto bajo de la nave.
Unas estanterías metálicas para sacar el material del suelo, y cajas o contenedores con tapa para lo pequeño, resuelven buena parte del problema. No hace falta rehacer el almacenaje de la nave: basta con identificar qué es lo delicado y darle un sitio alto antes de la temporada de lluvias.
La instalación eléctrica provisional
Las naves suelen acumular alargaderas, regletas y enrolladores por el suelo. Con agua, eso deja de ser un desorden y pasa a ser un riesgo. Antes de las lluvias conviene recoger lo que no se usa, levantar del suelo lo que sí y revisar que las alargaderas y enrolladores que trabajan en zonas que se pueden mojar sean aptos para exterior, con clavijas y bases con protección contra el agua.
Un enrollador que se usa con máquinas de consumo alto debe trabajar desenrollado del todo: enrollado se calienta. Es un error muy común que no tiene nada que ver con la lluvia, pero una revisión antes del otoño es buen momento para corregirlo. Y una linterna o un foco portátil con batería a mano no sobra nunca si salta el diferencial con la nave a oscuras.
Si entra agua: absorbentes y limpieza
En un taller, el agua que entra rara vez sale limpia. Arrastra el aceite y la taladrina que había en el suelo alrededor de las máquinas, y esa mezcla no se debe mandar sin más al desagüe. Tener absorbentes preparados, sepiolita o absorbentes específicos para aceite, permite recoger lo que queda y dejar el suelo seco y sin riesgo de resbalones.
Aprovecha la revisión para ver dónde se acumula el agua cuando entra. Esa zona es la que menos material debería tener cerca.
Y la gente que trabaja ahí
Un suelo mojado en una nave es un suelo resbaladizo, y más si tiene restos de aceite. Calzado de seguridad con buena suela antideslizante y ropa de trabajo impermeable para quien tenga que salir al patio son parte del mismo plan. No es lo primero que se piensa, pero es lo que evita el accidente del día siguiente.
La lista, para tenerla hecha
- Canalones y bajantes limpios, y comprobado que tragan.
- Tornillos de cubierta revisados; los de arandela cuarteada, cambiados.
- Solapes, remates y pasos de instalaciones sellados con el sellador adecuado y con tiempo seco.
- Espuma de poliuretano expuesta cortada y cubierta.
- Material delicado fuera del suelo, en estanterías o en cajas con tapa.
- Alargaderas y enrolladores recogidos, aptos para exterior donde haga falta y levantados del suelo.
- Absorbentes y una luz portátil con batería a mano.
- Calzado antideslizante y ropa impermeable para quien lo necesite.
Nada de esto es caro, y casi todo se resuelve en una mañana. Lo que no funciona es acordarse cuando ya ha salido el aviso: el material hay que tenerlo antes, y el plazo se confirma en el presupuesto. Si quieres, mándanos la lista por WhatsApp al 613 36 08 81, aunque sea una foto de un papel, y te la preparamos para que lo tengas todo en la nave antes de que empiece a llover.
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